MITOS URBANOS

Manuel Gahete (Fuente Obejuna, Córdoba, 1957) obtuvo el Premio Ateneo de Poesía 2007 con Mitos Urbanos, publicado por la editorial Algaida. Manuel Gahete es Catedrático de Lengua y Literatura, Doctor en Filosofía y Letras, Académico numerario de la Real Academia de Córoba, director del Instituto de estudios gongorinos y, por encima de todo, una bellísima persona y un excelente poeta. Ha publicado más de una veintena de libros y ha obtenido numerosos premios y distinciones. Me tomo la libertad de no citarlos todos porque serían varios párrafos. Destacaría: Nacimiento al amor (1986), Capítulo del fuego (1988), ïntimo cuerpo sin luz (1990), Mapa físico (2002) y El legado de arcilla (2004). Sirva decir que, en mi modesta opinión, Manuel Gahete es un poeta de referencia y de lectura casi obligada. Es uno de los mejores poetas en lengua española y un referente para la poesía andaluza, donde su poesía merece todo los reconocimientos por la grandeza humana y lírica que reúnen sus versos.

Conozco a Manuel -tengo la fortuna de considerarme amigo suyo- desde hace casi 20 años. Y, durante todos estos años, durante estos cuatro lustros, he ido leyendo cada libro suyo con la misma pasión e interés, pues Manuel tiene la virtud de ser un gran lector y de ser un poeta muy versátil que ha sabido -y sabe- combinar modernidad y clasicismo, enriquecer el lenguaje y tocar la sensibilidad del lector con una gran maestría.

En Mitos Urbanos, Manuel Gahete aborda tres temas: la vida, la muerte y el amor. Los tres temas en los que se divide el libro responden claramente a tres de los más inmortales temas del recorrido de la literatura a través de los tiempos y que el propio autor explica que es así, si bien, son también mitos por el hecho de que son inmortales y sus esencias no existen ni físicamente ni tienen bases reales. También es importante recordar que “Mitos urbanos” se fraguó tras la muerte de su madre. El libro es una auténtica joya, un espectáculo de luces y de sombras donde surgen a flote todo lo bueno y lo malo que nos depara la vida, el hecho de vivir, el hecho de compartir este milagro único de amar y ser amados.

De este libro, como primera muestra -quizá en próximos artículos volvamos a este libro- quisiera mostraros el poema Penúltima morada que abre la segunda parte, De Morte.

PENÚLTIMA MORADA

Bajo la luz difusa,

quince vatios apenas,

su vida se me agota

cada nuevo segundo

como la brasa roja de este cruel cigarrillo

trémulo entre los labios.

.

Par al humo, su aliento

se licua lentamente

y en una extraña mueca

la boca pierde el ánimo

con que amaron mis labios risas, dientes y besos.

.

No sé como cambiarte todo el oro y el gozo

de esta mínima vida

por tu muerte gigante.

No acierto a desvelarte este muro de sombras

que la muerte precisa

teje con su presencia.

No puedo redimirte en ese lecho de nieve

donde savia y saliva

en tu sed he agotado.

.

Y resbala tu mano de mi mano impotente

porque el tiempo implacable

decide que tu fuerza

es un loto quebrado que rebota en las aguas

de una orilla sin límites,

favila de un incendio

a cuyo ardor me dejas desvalido y desnudo.

.

(Manuel Gahete, Mitos Urbanos, Editorial Algaida, 2007)