Hace unos meses, después de una lectura poética en la biblioteca de Abrera, tuve la ocasión de conocer a Maribel, la esposa de Valentí Bigordà i Moragas. Mantuvimos una charla muy afable y amistosa y me habló de la obra poética de Valentí que, desgraciadamente, había fallecido a causa de un cáncer de cólon. Días después recibí un ejemplar del libro Un mal dolent, que podríamos traducir como "Un dolor malo". La obra de Valentí está escrita en catalán.
Es un libro tremendamente humano, de una fuerza de voluntad y unas ansias de vivir poco comunes. Valentí encontró en la poesía el camino para vencer el cáncer, "la bestia" como él la llamaba. La poesía fue esa balsa de salvación a la que Valentí se aferró para afrontar los malos momentos con la ilusión de quien cuenta cada poema escrito, cada día vivido, como una batalla ganada en esa guerra particular contra la muerte. En este libro vida y poesía se funden en un mismo sentimiento. Casi podríamos aventurarnos a decir que este libro se convirtió en un diario, en un testimonio, en las huellas que llevan de la vida al papel la pasión de vivir. Y, aunque el libro está conformado por una veintena de poemas, podemos decir que se trata de un único poema, de ese poema que coge al dolor, al mal, por las solapas negras del destino y le advierte, con toda su energía, que no piensa rendirse; que quizá habrán días de niebla, días de abatimiento, pero que, sin duda, habrán días -siempre- cargados de palabras póeticas, de esas palabras que, como para Gabriel Celaya, "eran un arma cargada de futuro".
Ha sido un placer leer este libro, adentrarme en la biografía (porque es la vida de Valentí la que pasa por delante de nuestros ojos) del poeta, sentir el relato desgarrador de quien sabe que la muerte le sigue los talones y logra, pese a todo, ofrecer cada día un verso y una sonrisa.
De este libro destacaría el poema No et vull veure plorar, donde se aprecia claramente el humor, la ironía, el sentimiento, la humanidad con la que el poeta afrontaba el mal de su enfermedad. Podéis encontrar las dos versiones. La castellana, traducida por mí, y el original en catalán.
NO TE QUIERO VER LLORAR
Si quieres llorar, hazlo a puerta cerrada.
Cuando yo muera,
Enciérrate en casa a llorar.
.
Enciérrate en casa a llorar.
Si lloras, hazlo por ti
Llora más por ti que por mí
Cuando te vean llorar, todos dirán:
Mira como lo amaba.
Y yo estallaré a risotadas
No llores más amor mío
Seca tus ojos empañados
Un presente negado por lágrimas de injusticia.
.
Dedica tus esfuerzos a consolar las lágrimas del vivos.
no et vull veure plorar.
Si vols plorar, fes-ho a porta tancada.
Quan jo mori,
no cal que vinguis al meu enterrament.
Tanca't a casa a plorar.
.
no vull veure la teva cara descomposta
estant de cos present.
Tanca't a casa a plorar.
.
que jo ja no ho necessito.
Plora més per tu que per mi
que jo ja he fet el camí
i mira el tram que et queda.
.
Mira com l'estimava.
I jo esclataré a riallades
coneixedor d'un amor sense plors.
.
que els rius es desborden.
Eixuga els teus ulls entelats
per poder veure el present amb nitidesa.
Un present negat per llàgrimes d'injusticia.
.
a aquesta vall de llàgrimes.
Dedica els teus esforços a consolar les llàgrimes del vius.
La escritura es una terapia que a veces cura y a veces mejora los males del alma, sin embargo los del cuerpo, cuando es una "bestia" tan peligrosa como temida, no son destriudos por las palabras escritas, ni siquiera por la poesía, pero aún así, supongo que consuelan y ayudan a vivir esas horas amargas.
Triste, positivo, realista y alentador el poema que hoy compartes, aún en su dolor piensa en su amor y le anima a seguir adelante.
Un abrazo.
Querida amiga: describes muy bien, en tu comentario, la esencia del libro y del poema. Es triste, positivo, realista y alentador. Es un libro duro -el autor sabe que se enfrenta a la muerte- y, a la vez, es un libro de una enorme fuerza vital. Hay momentos de tristeza, de humor, de ironía, de ternura... Y, en definitiva, es un canto al amor, a la vida y, en esencia, a la pérdida de todo por lo que vale la pena vivir.
Muchísimas gracias por tus comentarios.
Un abrazo,
JL