El poeta Joan Margarit publicó en el 2007 un espléndido libro titulado Casa de Misericòrdia, en lengua catalana. Joan Margarit es, hoy día, y sin ánimo de exagerar en lo más mínimo, uno de los grandes poetas catalanes y muy admirado por poetas de otras lenguas y culturas, pues su poesía ha sido traducida a numerosas lenguas. Nacido en el año 1938, ha publicado más de una veintena de libros, de los cuales me atrevería a destacar: Mar d'hivern/Mar de invierno, Edat Roja/Edad Roja, Estació de França/Estación de Francia, Joana i Càcul d'estructuras/Cálculo de estructuras.
El poema que traigo al blog pertenece al libro que este poema da nombre: Casa de Misericòrdia. Se lo escuché recitar el día que vino a Abrera, con fondo de jazz. Me puso, literalmente, la piel de gallina. Joan Margarit recita con una voz profunda y entregada. El verso cobra la rudeza y la expresión que albergan las palabras. El verso -la voz- te golpea como una ola de mar embravecido. Es un poema que expresa todo el desgarro y la crudeza de la historia que narra. El poeta confiesa, en el epílogo del libro que "El título de este libro es el de uno de los poemas que contiene y comencé a concebir mientras visitaba una exposición sobre la Casa de Misericordia, donde podían verse fotografías y documentos ligados a la historia de esta institución. Tres cosas quedaron en mi mente: en primer lugar, el edificio, enorme, austero y bruñido de tan limpio, con los niños y niñas siempre graves y en orden, en pie o sentados, un orden casi militar. En segundo lugar, las solicitudes, muchas de las cuales eran viudas de asesinados en la represión del final de la guerra civil, que pedían el ingreso de sus hijos por imposibilidad de mantenerlos. En tercer lugar, los informes de los jueces y otros funcionarios del nuevo régimen sobre aquellas solicitudes."
Creo que es necesario leer esta breve introducción para alcanzar a entender toda la grandeza expresiva que recoge cada uno de los versos de este poema. Y soberbio es el paralelismo trazado entre la orfandad del niño sin cobijo y la poesía, donde acudimos a cobijarnos del frío y la intemperie del pasado. De este poema que te deja sin aliento y sacude la conciencia y te hace gritar contra toda injusticia, contra toda barbarie. Publico el poema en catalán y, a continuación, mi versión al castellano.
CASA DE MISERICÒRDIA
.
El pare afusellat.
O, com el jutge diu, executat.
La mare, la misèria i la fam,
la instància que algú li escriu a màquina:
Saludo al vencedor, Segundo Año Triunfal,
Solicito a Vuecencia deixar els fills
dins de la Casa de Misericòrdia.
.
El fred del seu demà és en una instància.
Els orfanats i hospicis eren durs,
però més dura era la intempèrie.
La verdadera caritat fa por.
És com la poesia: un bon poema,
per bell que sigui, ha de ser cruel.
No hi ha res més. La poesia és ara
l'última casa de misericórdia.
.
CASA DE MISERICORDIA
El padre fusilado.
O, como dice el juez, ejecutado.
La madre, la miseria y el hambre,
la instancia que alguien le escribe a máquina:
Saludo al vencerdor, Segundo Año Triunfal,
Solicito a Vuecencia dejar los hijos
en la Casa de Misericordia.
.
El frío de su mañana está en una instancia.
Los orfanatos y los hospicios eran duros,
pero más dura era la intemperie.
La verdadera caridad da miedo.
Es como la poesía: un buen poema,
por bello que sea, debe ser cruel.
No hay nada más. La poesía es hoy
la última casa de misericordia.
(Joan Margarit, Casa de Misericòrdia, Edicions Proa, 2007)
ES realmente impresionante, y tal como lo cuentas también debió serlo oirle recitar, aunque a mí no me gsta mucho cómo recitan los poetas sus obras. Estoy habando en general, habrá excepciones, recuerdo a Neruda, Alberti y otros con la voz muy engolada y afectada.
El poema que hoy has compartido, durísimo.
Yo tengo uno suyo, entre mis favoritos,no lo pongo aquí porque es un poco largo, un día lo pondré en mi blog, es pesimista, pero bellísimo.
Un abrazo.
Amiga Lucía,
El poema me impresionó, como toda la historia que hay detrás. Durísimo y expresado con la crudeza que corresponde.
Yo también me he encontrado con muy pocos poetas que sepan recitar su obra. Posiblemente, a mí también me ocurra.
No sé si el poema favorito que comentas pertenece al libro Joana. Para mí es un libro bellísimo y terriblemente conmovedor.
Un abrazo.