
Ayer estuve en La Coruña y tuve la oportunidad de visitar la Torre de Hércules, pasear por la playa de Riazor y callejear por la zona de la parte vieja. Allí, en una librería cercana a la plaza María Pita, encontré este libro, Profundidade de Campo, de Yolanda Castaño, de Santiago de Compostela (1977). Con el libro en la mano recorrí nuevamente las calles hasta llegar a una coqueta cafetería de la Rua Real. Allí, con una taza de café en la mano y el libro en la otra, pude degustar la poesía de esta poeta gallega. Poeta moderna, de una poesía directa, experimental, con un lenguaje de hoy pero altamente literario, con una voz vanguardista en la que mezcla referentes clásicos y alguna dosis de aparente ingenuidad que, demuestra, por otro lado, el doble filo de las palabras y sus diversas lecturas.
Destacaría, por lo impactante de las imágenes, porque sorprenden estas reflexiones en una poeta tan joven, dos poemas de la parte del libro titulada "Highway to Heaven". Los he traducido al castellano porque los poemas están en su lengua original, el gallego. Aunque en su version original, posiblemente, no precisarían de traducción para ser comprendidos.
I
En la autopista quedan marcas de curvas imposibles,
líneas vacilantes que acaban directas contra la mediana.
.
¿Cómo quedaría mi belleza de espiga
tronchada y sangrante contra el cristal del parabrisas,
y cuál sería el estado exacto de mis pechos
que ya no caerían
nunca más?
.
III
Si en este preciso instante
cruzase por mi carril la más ínfima desventura
y mi joven fortuna saltase por los aires,
nadie vería nada de
turbio o sospechoso
en la rutilante belleza
de mi cadáver sobre el arcén.
.
(Yolanda Castaño, Profundidade de campo, Espiral Maior, 2007)
Hola Jose Luis,
De nuevo aquí veo que también te sucede un poco como a mí, cuando viajo voy buscando esos poetas locales y con voces distintas, yo en Coruña cuando estuve también descubrí a algunos. Es genial verdad.
Siempre nos queda un doble recuerdo el del lugar y el de la poesía que allí se respira.
Recibe un saludo,
Estel J.
PS. Yo muy pronto vuelvo a Roma. Allí descubrí a Fausto Nicolini y Patrizia Cavalli en su V,O.
Hola Estel,
Sí, la de buscar libros y poetas de la zona que visito, entrar en librerías (normales o de viejo), es una tradición que procuro mantener. Es una bella tradición. Como bien dices, te permite guardar un doble recuerdo del lugar y, por otra parte, descubrir a poetas que, quizá, de otro modo, no hubieras conocido.
No conozco a Fausto Nicolini ni a Patrizia Cavalli. Imagino que son muy recomendables. En Roma descubrí (si se puede decir descubrir a este gran poeta) la poesía de Maurizio Cucchi, que es de Milán. Pero, al fin y al cabo, poesía italiana.
¡Qué te vaya muy bien por la ciudad eterna!
Abrazos,
José Luis
Impactantes versos, que sobrecogen, los que hoy has compartido.
Gracias por poner ante nosotros nombres y letras, siempre interesantes.
Un abrazo.
Amiga Lucía:
Me impactaron muchísimo ese conjunto de poemas. Realmente sobrecoge
recoger en un poema (y ponerse en la piel) sentimientos alrededor de un accidente de tráfico. Quizá la poeta viviese un accidente de manera cercana y también le sobrecogiera esa desgarradora vivencia.
Un abrazo.