Un paseo por el bulevard de la nostalgia
Esta tarde, mientras recolocaba en las estanterías varios libros de poesía, mi mirada se ha detenido en un libro titulado En medio del camino (poesía 1949-1970), del poeta Ángel Crespo. Rápidamente el hecho de pensar en la figura, en la gran personalidad de este poeta, me ha llevado a recordar la manera en la que le conocí. Fue hace muchos años, muchos años. Por aquel entonces acababa de terminar la edición de la antología Los nuevos poetas y pensamos que tanto Ángel como Pepe Corredor-Matheos podrían ser nuestros padrinos, los poetas consagrados que respaldasen la presentación de una nueva hornada de jóvenes poetas de Barcelona. Les planteamos la idea a ambos y accedieron encantados.
Nos reunimos en casa de Ángel Crespo (donde fue tomada la fotografía) para comentar todo los relacionado con la presentación y para ultimar detalles del acto. Para mí, y para todos los poetas de Barcelona que formábamos parte de la antología, fue un privilegio enorme contar con su respaldo (con el de Ángel y de Pepe), visitar la casa del poeta, charlar amistosamente en su despacho y escuchar de los labios de poetas consagrados sus sabios consejos.
Lamentablemente, poco tiempo después murió Ángel Crespo y nos quedamos, todos, un poco huérfanos. Recuerdo que fue poco tiempo después de su muerte cuando compré En medio del camino. Tengo otros libros suyos, pero éste tiene, no sé muy bien cómo explicarlo, algo especial. Y hoy, al verlo en la estantería ha desencadenado todo un aluvión de añorados recuerdos, un paseo muy especial por el bulevard de la nostalgia.

(en casa de Ángel Crespo, de izquierda a derecha, de pie, en segunda fila: Pepe Corredor-Matheos, Víctor J. Ronda, Juan Carlos Merchán y Guillem Vallejo. Sentados, en primera fila: José Luis García Herrera y Ángel Crespo)
Para acompañar el paseo, un poema de Ángel Crespo:
.
SIN QUERER
Sin querer,
sin encontrar una niebla de olvido
que me haga extraviarme en mi presente,
que no recuerdo
porque la luz es excesiva;
sin querer,
sin desaprender esa música
lejana -y conseguir,
en el día brumoso,
escuchar al silencio lleno de alas.
Sin querer
-nunca queréis, no quiero-,
vamos impulsados por remos
de una leña que no consume
el fuego que nos arde.
Sin querer,
caminamos hacia un final
que nos aguarda indiferente
-no es cazador- con su sima de olas
sin sal y sin espumas.
Sin querer,
ignoro si es posible
recobrar el aquí que ignoro,
o, ciego y en silencio,
sumergirme en el río
que me niegue a vosotros,
sin querer.
Ángel Crespo


Rosana dijo
ese algo especial que no sabes como explicar , se refleja en la poesia que dejas
"sin querer ignoro si es posible"
30 Octubre 2008 | 03:19 AM