El pasado martes 18 se presentó, en la librería Rafael Alberti de Madrid, la revista NUEVA YORK Dulce Arsénico 0,2, que edita la revista Dulce Arsénico (Eva Díaz, Paz Cornejo y Óscar Santos) y que incluye textos, fotografías, collages, postales, fotomontajes... alrededor de esta gran ciudad, de la gran ciudad por antonomasia.
Es una revista que desboda calidad desde el diseño pasando por las fotografías y acabando por los textos. Una pequeña joya, una pequeña (y grande) obra maestra. Estoy, por tanto, muy agradecido a los amigos de Dulce Arsénico por haber incluido mi poema dentro de esta revista que palpa y pulsa, con acierto, el alma poética de Nueva York.
Para todos aquellos que no tengáis acceso a la revista, publico el poema NIGHT IN BROOKLYN, con el que colaboro. En breve iré mostrando otros textos incluidos en la revista.
NIGHT IN BROOKLYN
Solitaria en la noche una sombra cruza
los puentes de la vida.
En una ciudad que se eleva
-hablo de ti Nueva York, que me vives
y me matas con la misma frialdad-
buscando la gloria de los cielos
y tejiendo historias de sueños perdidos y miseria
entre los túneles del Subway. Una ciudad
que no duerme, que no descansa
y bulle con milones de celdas encendidas
en el enjambre de su eterna locura.
Solitaria avanza mi sombra. En una esquina,
tras una cristalera de un Starbucks,
una joven levanta su mirada del ordenador
y observa como cruzo la noche.
Somos dos solitarios en la misma encrucijada.
Los dos andamos buscando una respuesta.
Pero yo soy huésped de Brooklyn
en la desolada acera de Tillary Street. Yo camino
-sin saber si voy o si regreso-
sobre las huellas de millones de vidas o de muertes
que han forjado la historia de esta ciudad,
de esta ciudad forjada con pequeñas historias,
con sombras solitarias que cruzan la noche
como se cruza el puente Brooklyn y la vida.
(José Luis García Herrera, Revista Nueva York Dulce Arsénico 0,2, Madrid 2008)
Esta Nueva York que todos conocemos, aún sin haber pisado sus calles, llega, de nuevo, a nosotros desde tus versos con sombras solitarias en la gran urbe, empequeñecidas, pero avanzando, cruzando los puentes de la vida. Un poema el tuyo para leer en la soledad de cualquier ciudad, de cualquier vida.
Un saludo.