Esta tarde, viajando en tren, abrí mi maletín y saqué de él un libro de poesía de Eliseo Diego. Es el libro que compré el pasado miércoles con El País y que, hasta esta tarde, no he tenido oportunidad de leer. En el vagón, en el asiento de al lado, iba una chica escuchando música en su mp4 y jugando con su teléfono móvil. Cuando ha visto que leía poesía me ha mirado como a un bicho raro o como a alguien que no era de este planeta. Creo que es algo a lo que debo irme acostumbrando. Hasta la tarde de hoy he de admitir que conocía a Eliseo Diego sólo de oídas y que no había leído ningún poema suyo. Y, ciertamente, he de reconocer que la poesía de este poeta cubano (1920-1994) me ha sorprendido muy gratamente, me ha cautivado con su poesía cercana, reflexiva; con una poesía que habla de la grandeza de las pequeñas cosas. Y especialmente un poema que expresa a la perfección lo que es la poesía, su sentido y su razón de ser. He sentido, por un momento, deseos de leerlo en voz alta, de darla a conocer a todos los viajeros del vagón (y especialmente a la chica que iba a mi lado). Pero me faltó valor para romper los muros de la timidez. En cualquier caso, aquí os dejo el poema, para todo aquel que quiera acercarse y descubrir lo que es un poema.

       NO ES MÁS

                   por selva oscura

.

Un poema no es más

que una conversación en la penumbra

del horno viejo, cuando ya

todos se han ido, y cruje

afuera el hondo bosque; un poema

.

no es más que unas palabras

que uno ha querido, y cambian

de sitio con el tiempo, y ya

no son más que una mancha, una

esperanza indecible;

.

un poema no es más

que la felicidad, que una conversación

en la penumbra, que todo

cuanto se ha ido, y ya

es silencio.

(Eliseo Diego, Poesía, El País, 2008