POETAS NAVARROS (II): JAVIER ASIÁIN
Conocí a Javier Asiáin cuando vino a Sant Andreu de la Barca a recoger el premio de poesía que organiza el Fòrum Gaspar de Preses, pero a nivel poético ya le conocía con anterioridad pues ambos habíamos publicado en la revista de Pamplona "Río Arga". Javier es un poeta de amplios registros y de una rica cultura poética. Hasta la fecha ha publicado los libros Efectos personales, Desde las ondas, Votos perpetuos, Simulador de vuelo y, más recientemente Testamento de la espiga, del que hablaré un poco más ampliamente en este artículo.
En sus libros anteriores Javier había escrito, principalmente, poemas donde el amor era el eje principal de su discurso poético. Y de una forma muy original en Votos perpetuos, donde el amor está tratado de una manera religiosa pero de muy diferente a la tratada por los poetas místicos, pues en su poesía lo carnal tiende a lo divino. Simulador de vuelo es un libro donde el poeta expresa su admiración por artistas de todas las épocas, homenajeando principalmente a los escritores que han dejado profunda huella en su obra, como es el caso de Ángel Urrutia, por citar un ejemplo. En Testamento de la espiga Javier Asiáin da un paso más en su carrera y ofrece nuevos aspectos de su manera de entender la poesía. Situando su poesía anterior dentro de un registro cercano a la poesía urbana (pero yendo mucho más allá de esta clasificación o no encasillándola precisamente en este ámbito), en Testameno de la espiga tiende la mirada hacia la tierra, hacia sus ancestros, hacia la razón de su origen y a la necesidad de que el hombre no olvide sus raíces. En ese sentido, y especialmente en la primera parte del libro, Javier logra plasmar en bellísimos poemas, en imágenes de una fuerza tremenda, ese reconocimiento a la labor callada, diaria y entregada de los hombres que trabajaban el campo con el sudor de su frente y recogían el fruto de lo sembrado como un don de la naturaleza. Es una reivindicación de esos nobles trabajos que la sociedad actual da por olvidados. En la segunda parte del libro, con breves poemas que son como puyazos que traspasan la carne, el poeta expone los grandes males de esta sociedad de consumo que sólo se preocupa por satisfacer el presente, sin pensar en las repercusiones que la sobreabundancia tendrá en un futuro y desoyendo las razones que el pasado impone a través de la experiencia. En el trasfondo este libro es un canto a la infancia, a ese tiempo detenido en los inviernos de la memoria y una recuperación de ese tiempo como símbolo de identidad. La segunda parte, más descarnada, más ácida, pretende -y logra, sin demagogia- denunciar los fenómenos sociales que nos llevan hacia una sociedad egocéntrica y deshumanizada. Como ejemplo de lo anteriormente expuesto os presento 2 poemas: Testamento de la espiga y Animales de rumia.
TESTAMENTO DE LA ESPIGA
Porque hay algo que sobrepasa nuestra propia medida
Algo que se parece al hambre de ser hombre
y a la sed de tantas hambres
que sostuvieron un día
nuestra adusta anatomía
Harina
levadura
sal y
agua
Igual que una doctrina infranqueable
ante el peso de los bueyes y los siglos
Regresemos a la fragua para enardecer
al rojo la memoria
Bendita flor de todas las gramíneas
donde no existe el pan ácimo
Cereal de pecados panificables
Triticum sativum en la boca de Dios
Mater nutricia para la hambruna del mundo
.
Semilla que multiplicas mi semilla
hasta que otra vida justifique con tu muerte
nuestro nuevo nacimiento
ANIMALES DE RUMIA
La eutanasia hoy se llama desmemoria
.
Vivir para contarlo como método
para no morir
Como pasto inextinto
que una y otra vex regurgitamos
.
O volver sobre lo amado
como animales de rumia
(Javier Asiáin, Testamento de la espiga, Editorial Bilaketa, 2008)