POETAS NAVARROS (III): MARINA AOIZ MONREAL

Marina Aoiz Monreal, poeta de Tafalla (Navarra) es una de las voces poéticas femeninas más personales del panorama poético español de los últimos 25 años. Ha publicado, entre otros, los libros: La risa de Gea, Tierra secreta, Admisural, Fragmentos de obsidiana, El libro de las limosnas, Edelphus, Hueso de los vientos, Donde de la luz y Donde ahora estoy en pie frente a mi tiempo.
Tuve la oportunidad de conocerla personalmente cuando vino a Barcelona a la presentación de la antología Las poetas de la búsqueda, en la que Marina estaba incluida y en la que daba muestra de su personal visión poética y de ese mundo interior tan rico y pleno de matices. En su poesía la naturaleza tiene una dimensión muy especial y adquiere mayor relevancia cuando esa naturaleza se funde con el hombre. Hay una magia especial en sus poemas. Una magia que abarca todas las acepciones de esta palabra. Su poesía está dotada de un halo mágico, de un mundo más allá de este mundo aparente y de un mundo dondes los aspectos cósmicos/telúricos adquieren todos los matices de los colores azul, verde y tierra. Por tanto, y sin deseo de insistir en el tema pero sí recalcarlo, su poesía establece la fusión del hombre con la tierra, con la naturaleza (en su expresión vegetal y animal, sólida y líquida) y adquiere una importancia esencial y, de forma soterrada, sensual, entre líneas, aparece el amor, como un fogonazo de luz, como un Guadiana interior, presentido.
La presencia del agua, como símbolo de creación, como fuente fundamental, posee un papel predominante en gran parte de su poesía. Y también destacaría, como otro de los puntos clave de expresión poética, ese mestizaje universal donde todo forma parte del Cosmos, de la vida, de la rueda incesante donde vida y muerte, color y blanco y negro, tierra y agua, aves y peces, fruta y semilla, ocupan su lugar preciso, tienen un cometido, poseen un destino, una sombra de azar y un perfume (de azahar).
Destacaría la armonía interior de sus versos, aparentemente ingenuos en ocasiones (pero sólo aparentemente), la facilidad para otorgarle vida poética a cualquier cosa (animada o no, real o ficción), la sensualidad del lenguaje, la sorpresa de las imágenes que se desencadenan como las agua rápidas de un río, los personajes míticos, literarios o inventados que pueblan el universo de su mente creadora. Su poesía se entiende (la entiendo) como un puente de unión hacia nuevas rutas poéticas, nuevos mundos donde esa sensualidad se funde con las palabras y sugiere ecos y resonancias que llegarían a evocar ciertos aspectos de la poesía oriental
Todo lo dicho anteriormente son pinceladas sobre la espléndida obra poética de Marina. Su poesía es mucho más y va mucho más allá de lo que yo pueda expresar. Sin lugar a dudas, su poesía escapa a cualquier tendencia poética y se ha mantenido fiel a unos postulados muy personales que le otorgan ese don especial que requiere siempre la gran poesía. Como ejemplo, como muestra de la poesía de Marina Aoiz, os propongo la lectura de este poema:
la Belleza y el Terror
Porque la Belleza no es más
que el comienzo del Terror.
R.M. Rilke
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Aquí me tiene la noche
prisionera de una expectante claridad
que en otros días
me arrastraba por el bosque
delirante rusalca
devoradora de orquídeas
he aquí la noche entrometida
reseca leña
turbulenta esquina
por donde discurren
ángeles silentes
portadores de rutilos y azucenas
y todo se reduce
a la imposibilidad
de estrechar una cintura
de quien es sólo fragilidad
crisol de leyenda medieval
encarnada en el sueño atesorado
luna tras luna
lastimosa hoja dorada
espiral su mirada
herética hermosra
hermética morada
su plena palabra herida
abierta a la espesura de la noche
he aquí querido mío
cómo por ti invento tumultos
y perturbo la tenaz corriente del río.
.
En su estampida de potro desbocado
la semilla del terror
está sembrada.
(Marina Aoiz Monreal, de su libro Fragmentos de obsidiana, Ediciones Fundación María del Villar Berruezo, Tafalla 2001).