(José Florencio Martínez, Felipe Sérvulo y Josep Anton Soldevila)
El pasado sábado 18 de abril, en la Sala de Cultura de Castelldefels, se presentó la antologia "El laberinto de Ariadna - 10 años de poesía-10 anys de poesia". Esta antología recoge los poemas de más de 60 poetas que han ido publicando durante estos años en los trípticos que El laberinto de Ariadna ha ido editando puntualmente.
La presentación corrió a cargo de José Florencio Martínez (quien hizo un recorrido sobre el sentido de la antología, con un especial recordatorio hacia los poetas que han fallecido -pero mientras se les recuerden estarán vivos en nosotros-) y Josep Anton Soldevila (quien habló sobre las diferentes etapas de la tertulia de El laberinto y de su crecimiento como grupo poético aglutinador de propuestas literarias de diversas índoles).
Acto seguido los poetas incluidos en la antología, y estaban presentes en la sala, fueron leyendo los poemas (o no, que varios se animaron a leer inéditos) que aparecen en el libro.
Hubo unos minutos muy especiales para aquellos poetas que nos dejaron: Marie-Alice Korinman, Benítez Ariza, Florentino Huerga y José Luis Giménez-Frontín.
Yo leí los dos poemas que aparecen en el libro (no me atreví a presentar un inédito)
(José Luis García Herrera, leyendo "Primera noche en Praga")
y el primero de los poemas que leí es el que os presentó en esta bitácora, "Primera noche en Praga", de mi libro Mar de Praga.
PRIMERA NOCHE EN PRAGA
Para la primera noche cálzate las viejas sandalias del asombro.
Vístete la sombra estrecha del centinela y la sed
del emisario que agota la luz de la jornada.
Olvídate de mapas y de horarios. Un río humano
te conducirá al epicentro de la magia, al centro
de una plaza donde cada esquina ensalza
las alas barrocas del prodigio.
No importan los nombres, ni las fechas perdidas.
La memoria olvida las palabras
que no duelen como un puñal con filo azul de fuego.
Da una vuelta de trescientas sesenta grados
sobre la losa oscura del pasado. Y al detenerte
suelta el aire denso que oprime tus pulmones.
Recuerda por siempre este momento. Jamás lo olvides.
Por más veces que gires, anhelante, sobre ti mismo,
nunca más volverás a descubrir en las telas de la sangre
el juego de las luces escalando por la piedra,
ni encontrarás, cuando regreses al día siguiente,
las huellas que dejaron -rosas de carbón-
las sandalias del asombro.
Si me permites José Luis , me quedo con estas cuatros lineas maravillosas
"Olvídate de mapas y de horarios. Un río humano
te conducirá al epicentro de la magia, al centro
de una plaza donde cada esquina ensalza
las alas barrocas del prodigio."
Amiga Rosana,
y tanto que te lo permito. Cuando llegué a Praga dejé las cosas en el hotel y tomé un tranvía hacia el centro de la ciudad. No llevaba mapas (había dejado la guía en el hotel) ni sabía horarios de nada. Seguí a la gente y ellos me llevaron hasta la magnífica plaza de la ciudad vieja. Fue un momento inolvidable. Por más que quieras repetir momentos mágicos, sólo los puedes vivir una vez y guardar la esencia de ese momento en el corazón.
Gracias,
José Luis
Que hermoso recuerdo ….
No se porque, ayer me detuve en ese post y esas palabras que quise guardar, y que veo te han llevando en tu memoria a Praga de regreso ….