MARIO BENEDETTI, el poeta revolucionario
Por aquellos años de mitad de la década de los 80, yo aprendí a amar la poesía de Mario Benedetti, de Blas de Otero, de Gabriel Celaya... Yo era joven e ingenuo, pues creía que la poesía podría cambiar el mundo. Y en aquel tiempo de utopías yo pensaba que la poesía podía cambiar a un hombre y un hombre, con sus palabras, con sus poemas, podía lograr un mundo más justo. Porque la poesía de Benedetti, para mí, estaba escrita para despertar conciencias, para valorar y dignificar la grandeza de la vida y defender hasta las últimas consecuencias el amor y la justicia. Pero, pasado un tiempo, he comprendido que la poesía si puede cambiar a un hombre, puede ayudarle a reencontrarse, puede ayudarle a sentirse necesario y necesitado. Y, también, he comprobado que Mario Benedetti ha seguido fiel a esa lucha de reivindicar la vida, todas las vidas, la de los grandes hombres y, especialmente, la de los hombres, las mujeres, de procedencia humilde y sencilla. Por ese motivo su poesía siempre estará vigente, por dicha razón los jóvenes (como yo lo fui) se identifican con la poesía de Benedetti. Porque es una poesía que estalla en nuestra voz como un redoble de conciencia, porque nos hace más solidarios, menos egoistas, más concienciados con la vida, la nuestra, y la de los demás. Y en los tiempos que corren estamos muy necesitados de poetas, de hombres y mujeres, como Benedetti. Por eso lloramos su muerte con gran pesar. Por eso su adiós ha dejado un gran vacío en el alma del mundo. Necesitamos poetas que nos inviten a luchar por un mundo más justo, que nos hagan creer que con la poesía es posible. ¡Adiós maestro! La eternidad está en tus versos y en el amor que nos mueve a amar y a ser mejores.
OTRO CIELO
No existe esponja para lavar el cielo
pero aunque pudieras enjabonarlo
y luego echarle baldes y baldes de mar
y colgarlo al sol para que se seque
siempre te faltaría un pájaro en silencio
.
no existen métodos para tocar el cielo
pero aunque te estiraras como una palma
y lograras rozarlo en tus delirios
y supieras al fin cómo es el tacto
siempre te faltaría la nube de algodón
.
no existe un puente para cruzar el cielo
pero aunque consiguieras llegar a la otra orilla
a fuerza de memoria y de pronósticos
y comprobaras que no es tan difícil
siempre te faltaría el pino del crepúsculo
.
eso porque se trata de un cielo que no es tuyo
aunque sea impetuoso y desgarrado
en cambio cuando llegues al que te pertenece
no lo querrás lavar ni tocar ni cruzar
pero estarán el pájaro y la nube y el pino
.
Mario Benedetti
LGM dijo
Para Benedetti no habrá otro cielo que el de la poesía y la memoria
LGM
26 Mayo 2009 | 03:26 PM