EL BLUES DEL AUTOBÚS o EL ADIÓS DE MIGUEL RÍOS
De regreso a casa, en coche, con la emisora de la Cadena Ser en el dial de la radio, escucho una entrevista a Miguel Ríos que el sábado pasado inició los conciertos de su gira de despedida. Él habla, con su acento del sur, de que mira hacia atrás desde la memoria pero sin nostalgia, que la nostalgia es necesaria pero en muy pequeña medida, pues un exceso de nostalgia nos impide mirar hacia adelante y seguir en el aprendizaje de la vida, ya que la vida es una lección continúa y hasta el último día debemos aprender, incluso a abandonar este mundo.
Llego a casa y coloco en el equipo de música el CD de la gira Rock&Ríos.

Inmediatamente me asaltan los recuerdos de los primeros años de la década de los 80 y la nostalgia se me agolpa en la garganta. Quizá la nostalgia no sea buena compañera pero me trae un soplo de triste alegría. Triste porque aquellos años son agua pasada; alegría porque tuve la oportunidad de vivirlos y tengo la oportunidad de recordarlos. Y cuando llega la canción El blues del autobús me asalta alguna lágrima.
Cada dia un concierto
un ensayo una tensión
que controlo sabiendo
que es mi vida lo que doy,
no hay trampa ni cartón
soy como veis que soy
sé más por perro que por viejo
pero empiezo a echar de menos
un minuto entre tu y yo...
Para mí es un pequeño himno, una canción que me ha acompañado en muchas noches de verano, en muchos trayectos por carreteras nocturnas.
Dicen que retirarse a tiempo es una gran virtud. Así me lo parece. Una retirada a lo grande, rodeado de amigos, celebrando el adiós como una gran fiesta. Después de muchos años Miguel abandona el autobús de las largas giras, se baja del escenario y regresa a casa, mirando hacia atrás sólo lo necesario, sin nostalgia.
A primeros de los ochenta yo era un aprendiz de aprendiz de poeta. Tiempo después empecé a escribir algunos versos. De aquella época puedo salvar muy pocos. Quizá ni estos. Quizá me arrepienta por dejarme guiar por la nostalgia, por no saber detenerme a tiempo:
"Navego por la vida como una fragata solitaria y vencida.
Las noches en silencio son terriblemente amargas.
Sentado en un banco de la afueras la vida roza mi espalda,
y el día viajero cabalga con una cruz a cuestas.
Sí, soy... pero no estoy, ni estáis.
Soy mar. Solitario mar de olas descompasadas
que navegan sin encontrar la orilla.
(del poema Nadie seca mis lágrimas, 1983)

Rosana dijo
la música , José Luis , asi como la poesía , es una manera de contruir puentes de comunicación
esta frase que has elegido , es muy muy acertada :
"Dicen que retirarse a tiempo es una gran virtud. Así me lo parece. Una retirada a lo grande, rodeado de amigos, celebrando el adiós como una gran fiesta. "
13 Julio 2009 | 11:48 PM