¿A dónde van los libros dedicados?

Esta tarde, buscando entre los libros de una librería de viejo, o de segunda mano, o de ocasión (hay términos para todos los públicos) encontré un libro de un poeta amigo (permitidme que omita el nombre del autor y el título del libro). Al abrirlo por la primera página encontré que estaba dedicado a un prestigioso crítico (permitidme que aquí también omita el nombre) y que la dedicatoria desbordaba amistad y complicidad entre ambos. Lo cual, ciertamente, me sorprendió aún más; pues difícilmente -creo- una persona se desharía del libro de un amigo. Me ha sorprendido y me ha entristecido. En muchas ocasiones en una dedicatoria va un deseo de estrechar una amistad y de alargar esa amistad a través del libro. Y, también, son muchas las ilusiones que una persona deposita en un libro cuando lo envía a un crítico, o lo entrega en mano, con el íntimo deseo de que halle en él los valores -supuestos y visibles para el autor- que otras personas (familiares, amigos, editores, jurado de un premio...) también han visto.
Entonces, al dejarlo nuevamente en la estantería, me he preguntado a dónde van los libros que uno ha dedicado durante todo estos años. Por un lado, me parece mal que alguien se deshaga de un libro que llega con una dedicatoria y, más aún (como era el caso de hoy) si esa dedicatoria desvela una amistad que va más allá de lo estrictamente formal en un acto de presentación de un libro, por poner un ejemplo. Por otro lado, quizá un crítico literario recibe más libros de los que buenamente puede leer o guardar en su estantería y decide quitárselo de encima para dar cabida a otros libros más próximos (literaria o afectivamente hablando). Y, como tercera vía, quizá sea mejor así. Mejor que un libro tenga la oportunidad de encontrar un nuevo lector que verse relegado al fondo de una estantería, olvidado por tiempo y tiempo. No sé. cada quien es libre de hacer lo que crea más conveniente con lo que es suyo, pero me ha dolido ver truncada esa línea afectiva generada por mi amigo escritor a la hora de entregar un ejemplar de su obra a un amigo. Y por último, y como colofón, me he preguntado, ¿qué sentimiento de culpabilidad o de mala conciencia tendrá el amigo crítico literario cuando se encuentre con el amigo escritor y se saluden mientras estrechan sus manos?


Rosana dijo
sabes José Luis ... no logro entender a que te refieres ¿ culpa ?
¿ por haber hecho una mala crítica del libro ?
13 Octubre 2009 | 10:19 PM