Lejos de Valparaíso, de Noemí Trujillo (Barcelona 1976) es un libro escrito desde la ausencia y desde la distancia física de esa ausencia. El amor es un viaje compartido y, cuando ese equilibrio se rompe, cuando un viaje -el del amante, el del compañero- deja un hueco frío al otro lado de la cama, nacen libros como el escrito por Noemí Trujillo. Poemas escritos desde el desgarro, desde las entrañas. Porque se establecen dos viajes a través de los poemas del libro. El viaje que le llega a través del hilo telefónico (el físico, el geográfico, desde Valparaíso en Chile) y el viaje que se produce en su interior y le lleva desde la oscuridad de la ausencia, desde la soledad. la espera y la incertidumbre, hasta la luz y la esperanza recuperada en el regreso. En ese viaje interior que vive la poeta, desde esa soledad, nos llegan poemas escritos con la urgencia de quien desea vivir el presente con absoluta plenitud, de quien necesita borrar la soledad como silenciamos las sombras al apagar la luz. Poemas escritos con un lenguaje directo, como un monólogo interior que el lector comprende, comparte y acompaña durante esa montaña rusa de saltos y bajos que sufre el ánimo en días de luz y en días de sombra. Un libro de una gran fuerza expresiva, de una tensión rítmica que atrapa el interés del lector y donde cada poema encaja en ese caleidoscopio de magia y de dolor que supone el amor y sus etapas. El libro está dividido en cinco partes (La oscuridad, La partida, La espera, La llegada y La luz) y está prologado por Luis Alberto de Cuenca. De Lejos de Valparaíso os propongo la lectura del siguiente poema:

.

Me pregunto

cómo será Valparaíso.

Yo nunca lo iré a ver.

Yo me quedo en casa

y friego los platos.

Yo barro, limpio

y plancho.

Mi vida es

un pequeño fracaso

a sola.

Me siento

desterrada

y llevo a cuestas

los restos

de mi naufragio.

Mis oídos aúllan sediciosos

como animales en celo.

No hago vudú:

escribo versos.

La poesía es tan traidora

como un amante insomne,

como la riqueza para el pobre.

¡No puedo más!

Se siguen apretando

las tuercas de mi vida.

Quiero caricias recién nacidas.

.

(Noemí Trujillo, Lejos de Valparaíso, Sial ediciones, Madrid 2009)