Hoy se cumplen 3 años del fallecimiento de Carlos de Arce. Carlos de Arce fue para mí, por encima de cualquier otra consideración, un gran amigo. Fue un escritor valiente, un estudioso de su generación, un novelista audaz, un crítico exigente y un editor atrevido. Con sus virtudes y sus defectos. Que los tuvo, como todo ser humano. Pero, como he escrito, por encima de todas esta cosas, fue un gran amigo. Conté siempre con su apoyo, su confianza y su experiencia. Con su apoyo pude publicar mi estudio y la antología titulada Los Nuevos poetas (seuBa Editorial, 1994). 

Muchas fueron las veces que acudí a su despacho del Carrer de la Cera, en Barcelona, para charlar sobre poesía y sobre literatura. Para hablar de proyectos y de sueños. Para compartir una cerveza entre los libros que almacenaba en las estanterías de su despacho.

 

(Carlos de Arce y José Luis García Herrera en el despacho del carrer de la Cera)

Creo que todos aquellos que publicamos en su colección "El juglar y la luna" tenemos un grato y querido recuerdo de Carlos de Arce. Sirva este pequeño recordatorio como humilde homenaje a su memoria. Homenaje que, espero, en un día no muy lejano, reciba por parte de todos los autores que publicamos en Seuba editorial y que, aún hoy, al sostener un libro suyo entre las manos sentimos la emoción de aquella amistad que perdudará en el tiempo.